Los sordos, de Rodrigo Rey Rosas   Leave a comment

los sordosLos sordos (publicada por Alfaguara) cuenta la historia de dos desapariciones: la de un niño sordo en un pueblo pobre de la costa guatemalteca, y la de Clara, la hija de un banquero rico, respetado y tirano, quien desaparece al día siguiente de ofrecer una fiesta de beneficencia. Los esfuerzos por encontrarla son un fracaso. Mientras tanto, Clara parece estar tranquila y contenta, escondida en un hotel/hospital que acaba de fundar con Javier, su amante

Contada desde distintos puntos de vista, incluido el de Cayetano, el guardaespaldas de Clara quien, enamorado de ella, persiste en esclarecer su misteriosa desaparición.

La nueva obra de Rodrigo Rey Rosa  es una novela perturbadora, un apasionante thriller que es también un retrato certero del impactante grado de violencia de la Guatemala actual, del fracaso del sistema de justicia del Estado, y del eterno retorno a las costumbres ancestrales de los mayas.

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Todo lo que era sólido, de Antonio Muñoz Molina   Leave a comment

Todo lo que era sólidoMuñoz Molina da un repaso valiente y sin concesiones a la historia de España de los últimos treinta años. Por su libro desfila lo más granado de nuestra pervertida democracia: la banca especuladora, el fetichismo paleto de los nacionalismos, la irresponsable gestión de los recursos de todos en beneficio de unos cuantos plutócratas, la carrera política como una especie de balneario a perpetuidad generador de una hipertrofiada administración que funciona como una agencia de colocaciones donde lo de menos son las premisas de mérito y capacidad; la exaltación de la juerga y la holganza por parte de los estamentos gubernamentales que nos ha granjeado la fama que nos precede, la devaluación del esfuerzo, la bacanal grosera y la barbarie contra los animales investidas de legítimo folclore, la adulteración de la educación en las aulas y en las calles, la cobarde, acomplejada y nociva omisión del deber de disciplinar a nuestros jóvenes, la intromisión de la religión en los ámbitos públicos, la desaforada cultura del pelotazo, el sumidero de gasto de las comunidades autónomas y un largo y descorazonador etcétera de despropósitos reprochables desde cualquier posicionamiento ideológico.

Todo lo que era sólido es la reflexión, consistente y legítima, la voz de alerta, de quien combatió el oscurantismo de la dictadura, de quien asistió esperanzado a los albores de la democracia para ver cómo sus ideales encallaban años después en un caciquismo retrógrado mucho peor que el franquista por incorporar el gravamen añadido de la impostura. Y en ese espejo atrofiado en que se mira Muñoz Molina debemos miramos todos para enderezar el rumbo. Una lectura asequible a todos, amena y entreverada de perspicaz sentido del humor (destaco el capítulo del constructor paellero). Ay, sin en lugar de dejarnos anestesiar por los chamanes de la tele leyésemos de vez en cuando ensayos como éste, otro gallo cantaría.

El tiempo de los héroes, de Javier Reverte   Leave a comment

Aquel mediodía de marzo de 1939, bajo un cielo de fango, el mar escupía un oleaje furioso y el viento golpeaba con saña las palameras del paseo del puerto de Alicante, obligando a sus largas hojas a simular aplausos, como si se burlaran del dolor de la multitud que, herida por el miedo, se agolpaba en los muelles.
Así comienza El tiempo de los héroes, la novela que Javier Reverte publica enPlaza y Janés y que llega hoy a las librerías.
Esa naturaleza agresiva e inhóspita recibe a varios miles de personas que esperan un barco para salir de España con el signo de la derrota en los días anteriores al final inminente de la guerra civil.
Son los restos de un ejército diezmado y roto, a los que se suman miles de civiles: ancianos, mujeres y niños sin esperanza en medio del paisaje insolidario de esos muelles del dolor.
Desde ese punto de partida, Javier Reverte elabora en El tiempo de los héroesuna biografía novelada del general Juan Modesto, uno de los mandos más admirables y peculiares del ejército republicano.
Nacido en el Puerto de Santa María, Modesto fue el único general de la República que alcanzó ese grado desde la condición de miliciano, por su talento para las operaciones militares, y cuando empieza la novela acaba de llegar a Alicante para organizar la evacuación a la vez que rememora los tres años de guerra, su infancia y su trayectoria personal, y asume su derrota, que sabe inevitable, aunque no se rinde nunca.
Porque Modesto tiene la grandeza joven del héroe de la epopeya clásica o de la tragedia griega, su misma valentía en el enfrentamiento desigual contra el destino que había elegido en un ejercicio de libertad que, junto con la esperanza, es el motor fundamental de ese tipo de tramas.
Las citas de autores clásicos que encabezan cada capítulo marcan el tono elevado, épico y trágico, con que Javier Reverte quiere rodear la figura de Juan Modesto, un hombre que pertenecía al destino, no a la vida.
Un destino cuyos momentos cruciales recuerda el protagonista desde ese lugar de la derrota en que se ha convertido el puerto de Alicante esos días de marzo de 1939.
El tiempo de los héroesDesde el 19 de julio del 36 en Getafe y en el cuartel de la Montaña, en medio de la furia popular contra los sublevados, primer acto de una tragedia que duraría años, se recuerdan las malas relaciones con El Campesino, con Cipriano Mera y con Líster, se suceden los episodios de guerra –el Quinto Regimiento, la batalla de Madrid, el frente de Guadarrama, la defensa de una capital del caos abandonada  por el gobierno, las batallas del Jarama y Guadalajara, Belchite y Brunete, Teruel y el Ebro, la caída de Cataluña y la traición de Casado en Madrid-, se evoca a figuras públicas -Alberti, Koltsov, Negrín, un Hemingway borracho y violento, el prudente general Rojo, el aviador comunista Hidalgo de Cisneros, Miaja, Capa o Miguel Hernández- o a personajes de su vida privada como sus amantes -la norteamericana Jeannette Cohen, la condesa de Valdearce y María Díaz-, su intendente Cachalote, el comisario político Luis Delage o el sargento Lavalle, uno de los personajes centrales de El tiempo de los héroes.
Una amplia documentación está en la base de esta novela que sin embargo se lee como un relato fluido en el que el rigor histórico no empaña nunca los valores narrativos de El tiempo de los héroes, una espléndida reconstrucción de la figura de Juan Modesto, al que Juan Negrín le decía al despedirse para salir al exilio estas palabras que resumen el sentido de la novela:
 
-Usted es un héroe antiguo, quizás el último de todos. Si hubiera ganado esta guerra, le cantarían los poetas del futuro. Sin embargo, ya no habrá versos esperándole…, tal vez, únicamente, alguien escriba una tragedia sobre su vida y su lucha.

El despertar de la señorita Prim, de Natalia Sanmartín   Leave a comment

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Publicado 29 junio 2013 por Enrique Alabau Dotor en Leídos, Narrativa

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La ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero   Leave a comment

El título del libro tiene que ver con lo que sucede cuando alguien sufre una pérdida. Te avisan que alguien ha muerto y tu mente se niega a aceptar eso ¿muerto? ¿Pero cómo? ¡No puede ser! ¿Qué no voy a volver a verlo? ¡pero es ridículo!…ridículo y tremendamente doloroso; uno quisiera que no fuera verdad y no puede sino arrastrarse a vivir con esa verdad en lo que se reinventa uno (porque como bien dice Rosa Montero, no te acostumbras a una ausencia, no deja de dolerte, sino que tú te reinventas después de la pérdida).la ridicula idea de no volver a verte

El detonante para comenzar a escribirlo fue el diario que Madame Marie Curie comenzó a escribir  después de la muerte de Pierre en 1906. Así se enfrentó a la pena que la consumía y que la hacía parecer un témpano de hielo al mundo exterior: en el expresaba lo mucho que lo había querido, lo que lo extrañaba y al leerlo se ve de la intimidad que lograron en sus años de matrimonio. La editora de Rosa Montero se lo envió. Y ella al comenzar a leerlo, comenzó a escribir sobre esta gran mujer, y la pena que las unía a ambas. Marie perdió a Pierre y Rosa a Pablo en 2009.

Marie Curie fue una pionera en varios frentes: en 1853 obtiene la licenciatura de física (siendo el primer lugar de la clase) y en 1984 la licenciatura en matemáticas (siendo la segunda de su clase). Primero porque se pudo titular, fue la primera persona en el mundo en recibir 2 premios Nobel (en física y Química) y además, la primera cuya hija también recibiría el premio Nobel (de Química, en 1935). Fue la primera mujer en ser profesora en la Universidad de Paris (en 650 años que tenía la Universidad, ella fue la primera mujer en ser profesora).

En 1895 se casa con Pierre Curie, profesor de Física y estarán juntos 11 años, hasta un día en que él trágicamente muere aplastado por un carruaje.

Publicado 31 mayo 2013 por Enrique Alabau Dotor en Leídos, Mis lecturas favoritas, Narrativa

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Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez   Leave a comment

Un capitán del ejército de Franco que, el mismo día de la Victoria, renuncia a ganar la guerra; un niño poeta que huye asustado con su compañera niña embarazada y vive una historia vertiginosa de madurez y muerte en el breve plazo de unos meses; un preso en la cárcel de Porlier que se niega a vivir en la impostura para que el verdugo pueda ser calificado de verdugo; los girasoles ciegospor último, un diácono rijoso que enmascara su lascivia tras el fascismo apostólico que reclama la sangre purificadora del vencido. Son historias de los tiempos del silencio, cuando daba miedo que alguien supiera que sabías. Cuatro historias, sutilmente engarzadas entre sí, contadas desde el mismo lenguaje pero con los estilos propios de narradores distintos que van perfilando la verdadera protagonista de esta narración: la derrota.

Premio Nacional de Literatura 2005, Premio de la Crítica 2005, Premio Setenil 2004.

Cinco días de Octubre, de Jordi Sierra I Fabra   Leave a comment

Tercer y último caso de la trilogía protagonizada por el inspector Mascarell. En una Barcelona deformada por las luces y las sombras de la posguerra Mascarell deberá se verá al frente de una investigación que podría significar su propia muerte.

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1948. Un año después de abandonar el Valle de los Caídos tras su indulto, Miquel Mascarell, el último policía de la Barcelona republicana, ha rehecho su vida al lado de Patro, la joven a quien ya ha salvado dos veces. La visita de un hombre temible y su extraño encargo, buscar la tumba de su sobrino muerto el 18 de julio del 36, volverá a poner al viejo inspector en el disparadero, enfrentado a sus fantasmas, su supervivencia y moviéndose por una ciudad extraña que vive la posguerra en busca de un nuevo futuro. En esos mismos días, en Madrid, un consejo de guerra juzga al grupo de los 80, los maquis que siguen la lucha contra la dictadura. ¿Qué secreto esconde el cadáver de aquel joven cuya tumba busca Mascarell, en un cara y cruz con la vida y la muerte, doce años después y sin testigos vivos de aquel incidente? Ambientada con exactitud y precisión en la España de su tiempo, Cinco días de octubre es una novela que nos hace retroceder al pasado para comprender, quizá, nuestro presente y la forma en qué sobrevivimos.