Archivo para diciembre 2009

“La soledad de los números primos”, de Paolo Giordano   1 comment

Historia de Alice y Mattia, dos seres cuyas vidas han quedado condicionadas porlas consecuencias irreversibles de sendos episodios ocurridos en su niñes. Desde la adolescencia hasta bien entrada la edad adulta, y pese a la fuerte atracción que indudablemente les une, la vida erigirá entre ellos barreras invisibles que pondrán a prueba la solidez de su relación.

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Publicado 29 diciembre 2009 por Enrique Alabau Dotor en Narrativa

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“Los perros de Riga”, de Henning Mankell   Leave a comment

Kurt Wallander aclara un crimen y descubre un nuevo amor en la turbulenta Letonia de la transición del comunismo a la democracia.

En esta segunda entrega, tras haber familiarizado a sus lectores con la fría región de Suecia donde Wallander es jefe de policía, Mankell traslada al inspector fuera de su jurisdicción, al vecino país de Letonia. En la capital debe investigar la muerte de dos letones, cuyos cadáveres llegaron a la costa sueca, paradójicamente, a bordo de un bote salvavidas. Acosado por sus problemas de salud, sus remordimientos por desatender a su anciano padre o la angustia por la separación de su mujer y la pérdida de contacto con su hija, la vida del inspector dará un vuelco cuando conozca a Baiba Lepa, una mujer que agregará a los conflictos políticos de Letonia las turbulencias propias del amor.

Publicado 23 diciembre 2009 por Enrique Alabau Dotor en Narrativa

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“Siete casas en Francia”, de Bernardo Atxaga   1 comment

En su nueva novela, Siete casas en Francia (Alfaguara), Bernardo Atxaga narra la vida y miserias de la guarnición militar de Yangambi, en los años en que el Congo era propiedad privada del rey Leopoldo II de Bélgica.
Esta vez, el escritor vasco ha querido reflejar el envés de las novelas de aventuras. Siete casas en Francia no cuenta la típica historia del explorador cansado inmerso en los paisajes que recuerdan los planos de arrebatadora belleza, popularizados enMemorias de África. En la novela de Atxaga se cita a Stanley -en la época en que ya había encontrado el paradero de su homólogo y había popularizado la frase ¿doctor Livingstone, supongo?-, a los Rothschild, al maharajá de Kapurthala y a una bailarina a la que el rey belga quería seducir, pero ellos no protagonizan el relato. La novela cuenta “parte de ese mundo horroroso que queda oculto tras la cobertura ideológica y poética que narra ese tipo de literatura”. A Atxaga le preocupa, especialmente, el lenguaje, o lo que es lo mismo la manera de narrar unos hechos sobrecogedores, protagonizados por un puñado de oficiales blancos acostumbrados a hacer y deshacer sobre la vida de los nativos. El capitán de la guarnición, Lalande Biran, un acreditado poeta, que se ha enriquecido a costa de esquilmar caoba y marfil, recibe cartas periódicas de su esposa en las que le exige más dinero para construir nuevas casas en Francia. Perdidamente enamorado de su señora, el militar acostumbra a violar a una joven nativa semanalmente. La muchacha debe ser virgen para evitar el peligro de contagio de la sífilis. El libro contiene ecos de los 14 meses que el autor pasó en un cuartel mientras cumplía el servicio militar hasta su experiencia reciente sobre los funerales de soldados fallecidos en Irak a los que ha asistido durante un periplo por el Lejano Oeste. Varias de las historias que recoge la novela tienen también relación con el comportamiento de algunos de los militares con los que el escritor se ha cruzado en su camino, pero en la novela viven personajes, no se trata, dice, de “ideología hecha carne”.

Publicado 18 diciembre 2009 por Enrique Alabau Dotor en Narrativa

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